LA MADUREZ EN CRISTO Parte 1

“En fin, vivan en armonía los unos con los otros; Compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes”

1a. Carta de Pedro 3:8,9

Una pregunta necesaria: ¿Cómo determinamos si hemos madurado en Cristo? ¿Cómo podemos medir nuestro crecimiento en Él?

Según el apóstol Pedro hay cinco formas:

LA UNIDAD

Vivir en armonía con uno mismo, con Dios y con otros. No es fácil tener armonía con uno mismo, porque tenemos conflictos interiores o afectaciones de la niñez o posiblemente desde el vientre de la mamá. Nuestra primera o segunda infancia marcaron en nosotros algunos inconvenientes, tal vez inseguridad, miedo u otras causas. En la adolescencia entramos en inconformidades. Así, en cada etapa de nuestra vida. malas experiencias o inconvenientes. Es necesario encontrarnos con nosotros mismos para la aceptación, perdonar y perdonarnos, lograr el equilibrio y disfrutar de la armonía con nosotros.

Cuando damos el paso de fe y nos relacionamos con Dios por medio de su Hijo Jesucristo, nos sentimos satisfechos y seguros de que fuimos aceptado por él, vivimos en armonía con Dios por amor, Él nos ama y nosotros hemos aprendido a amarlo. Tenemos comunión, estamos aprendiendo a depender de Él.

La tercera relación armoniosa, es con los demás. A veces nos es difícil, pero cuando lo logramos, es grato vivir en unidad con las personas. Hay plenitud, nos buscamos mutuamente y nos sentimos animados por haber sido aceptados por otros y nosotros los hemos aceptados a nuestra comunión.

Continúa…

Lee 1 Pedro 3:8-13

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