La segunda forma de medir nuestro crecimiento en Cristo es:
SEAN MISERICORDIOSOS “Compartan penas y alegrías”
En la madurez, no hay desconfianza, debemos externar nuestras penas con otros, para que puedan apoyarnos en oración, llevando también ellos parte de la carga que nos agobia. Y eso debe ser recíproco, tu siendo compasivo llevando las cargas de los que están cerca de nosotros, así como de nuestros hermanos en Cristo que nos buscan para expresar sus pruebas o tribulaciones …”lloren con los que lloran y rían con los que ríen” (Romanos 12:15). Tus alegrías, es bueno compartirlas porque eso motiva a los demás, de que el gozo de Cristo está presente en tu vida, tu felicidad. Las bendiciones del Señor producen alegría. Jesús el Maestro dijo: “lleven mi gozo” (Juan 15:11).
La tercera forma de medir nuestro crecimiento en Cristo:
PRACTIQUEN EL AMOR FRATERNAL
Uno de los mayores problemas en nuestras vidas es tener una actitud de estar cerrados, luchamos, nos cuesta demasiado esfuerzo ampliar el círculo de amistad. Para hacerlo es menester recordar que la amistad tiene dos caras, en una está la otra persona y en la otra estás tú. Da el paso y acepta a la otra persona como es. Jesús el Maestro dijo a sus discípulos: “ya no les llamaré siervos, les llamaré amigos” (Juan 15:15). Los siervos no saben lo que piensa y hace su señor, pero los amigos si lo saben. ¿Cuántos amigos tienes? Signo de madurez tener más amigos, debemos ofrecer nuestra sincera amistad y disfrutemos de la confianza que demos.
Continúa…
Lee Juan 15:11-15
