TRES VISIONES Y LA INTERCESIÓN

“El Señor omnipotente me mostró esta visión”:

(La visión de la langosta. La visión del fuego. La visión de la plomada) Libro de Amós 7:1-9.

Una visión en la Biblia expresa un acontecimiento futuro en la vida de una nación, o del mundo. En este caso del profeta Amós, eran acontecimientos de juicios de parte de Dios para su pueblo Israel. La nación se había separado en diez tribus, Israel y en dos tribus, Judá y Benjamín. Esta profecía era para Israel cuya capital era la ciudad de Samaria. La primera visión era una gran plaga de langostas que arruinaría todos los cultivos y árboles, pero Dios la detuvo por la intercesión del profeta. La segunda visión era un fuego que devoraba todo a su paso, Dios lo impidió por el ruego de su profeta y la tercera visión consistía en una cuerda de plomada para medir la acciones inmorales del pueblo de Israel, sus gobernantes y religiosos. El profeta Amós no intercedió y el juicio de Dios llegó al pueblo, con el tiempo se cumplió y las diez tribus fueron llevadas en cautiverio por el ejército asirio. Después de varios siglos se conoce la expresión: las diez tribus perdidas de Israel. Las dos tribus, llamadas Judá, fueron las que continuaron hasta la actualidad. Hay información, que han estado apareciendo una que otra tribu de las diez que se perdieron y han llegado a Jerusalén.

Cuando Dios trae a juicio a las naciones cumple su promesa, las  castiga con diferentes acontecimientos como observamos en la actualidad. Algunas padeciendo hambre, otras con malos gobiernos, otras con cambios climáticos en extremo, con la economía, con violencia en sus ciudades, con pandemias u otras formas de castigo para que la gente cambie sus actitudes, desde el gobernante hasta el último habitante de su país. Lo hace para que todos reaccionen, se arrepientan y busquen a Dios, quien es lento en enojarse. Él actúa con gran misericordia perdonando cuando hay  arrepentimiento. En la vida personal Dios actúa de la misma manera. Todos debemos considerarlo con seriedad, porque si no hay arrepentimiento El Señor nos disciplinará y sus bendiciones son retiradas. Los problemas en sus diferentes formas se presentan, así como las tentaciones. Debemos interceder como el profeta en favor de otros y confiar en la ayuda oportuna del Señor.

Lee Amós 7:1-9

Scroll al inicio