TESOROS EN EL CIELO

“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.”

Mateo 6:19-21

Mateo o Leví fue un testigo del ministerio de Jesús el Mesías, registró sus enseñanzas y predicaciones en este Evangelio.

En el orden cotidiano de nuestra vida, la verdadera sabiduría consiste en tratar de obtener solamente aquellas cosas que son duraderas. Estos es, lo que Jesús nos está diciendo en estos versículos: que debemos concentrarnos en las cosas o asuntos que duran, porque la vida es breve. El Señor Jesús, recurre a tres  imágenes, que corresponden a las tres grandes fuentes de riqueza en la tierra de Israel. Por lo cual recomienda:

(1) Que evitemos todo lo que la polilla puede destruir. La ropa en la cual invertimos dinero frecuentemente.

(2) También aconseja, que se eviten aquellas cosas que el óxido corrompe. Porque no tienen permanencia.

(3) Él dice, que no se deben acumular tesoros (dinero o alhajas) que los ladrones puedan robar en cualquier forma.

De modo que Jesús alerta contra tres clases de placeres y posesiones, su advertencia se dirige contra los placeres que puedan esfumarse como un vestido viejo. Todos los placeres puramente físicos, cada uno a su manera, terminan por perder el encanto que nos incitó a buscarlos y adquirirlos. También nos advierte contra los placeres que pueden ser erosionados. Hay ciertos placeres que inevitablemente pierden atracción para el hombre y la mujer a medida que se envejece.

Jesús también advierte contra los placeres que nos pueden ser robados. Todas las cosas materiales y dinero pertenecen a esta categoría. En nuestro tiempo como en el de Jesús no hay nada material totalmente seguro. Si construimos nuestra felicidad sobre el hecho de lo material, del dinero o de lo que se tiene, hemos estado construyendo sobre bases frágiles. Jesús concluyó diciendo: “donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Lee Mateo 6:19-24

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