8 enero, 2026

PRINCIPIOS PARA LA PROSPERIDAD Parte 2

Dios desea que prosperemos:

En nuestra salud. Si deseamos tener buena salud debemos aprender y desarrollar una magnífica administración de ella. Algunas veces nos enfermamos por falta de cuidado o nos exponemos a contagios o por una inadecuada alimentación o por hábitos inconvenientes. Algunos tenemos problemas para dormir por ciertos problemas e inconvenientes y esos desvelos resta a nuestro desempeño diario. Debemos tener mucho cuidado con los accidentes, a veces uno que otro de esos accidentes nos suceden en nuestra propia casa.

Dios desea que prosperemos:

En nuestra vida espiritual. Esta vida es, nuestra relación y comunión con Dios, debemos considerarla como el motor de la prosperidad. Si prosperamos en la vida espiritual con Dios, tú mismo observarás cómo todo se pone en orden en tu vida personal y familiar; la prosperidad en otras áreas comenzará a manifestarse de manera progresiva. Dios quiere prosperar tu espíritu o nuestra vida espiritual. El Salmo 1:1-3 dice: “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene  en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del SEÑOR se deleita, día y noche y medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. !Todo cuanto hace prospera!”. Este salmo tiene el propósito de enseñar, y guiar nuestra vida, señalando el camino adecuado y ayuda para tomar una buena decisión. Es la diferencia del que obedece a Dios y el que no lo hace. Diferencia grande en cuanto a su decisión, en cuanto a sus valores y en cuanto a su estilo de vida.

Si nos esforzamos en mejorar en esa maravillosa relación con el Señor: disfrutaremos de la corriente de agua viva que el Señor nos dé. Daremos frutos o resultados en todo lo que hagamos. No perderemos nuestro vigor, tendremos energía con el paso del tiempo. Todo lo que emprendamos, prosperará.

Lee Salmo 1

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