18 noviembre, 2025

PARA UNA FE DIARIA

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quién por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

Carta a los Hebreos 12:2

A medida que avanzamos en la vida se nos va haciendo más difícil, por diferentes causas que nos provocaron decepción, incomodidad, y desesperanza; nos desanimamos. ¿Qué fue los que nos mantuvo a flote? Con seguridad, en algunos casos fue recordar todos los sufrimientos de Jesús el Cristo. El escritor de esta carta nos recomienda que pongamos nuestra mirada en Él, en Jesús. Al creer en Él, Dios nos dio esa fe para depender del ejemplo de Jesús, quien lo obedeció en todo y en todas las circunstancias, todas sus molestias y pesares, críticas mal intencionadas, desprecio de su propia gente, el abandono de sus amigos cuando más los necesitaba al estar clavado en esa cruz, exhibido públicamente por todo el martirio que le hicieron pasar los soldados del templo y los soldados romanos despojándolo  de su ropa, así soportó la vergüenza. Cuánto sufrimiento y estando en esa condición perdonó a sus verdugos, a todo el pueblo de Israel y a todo la humanidad, ya que por causa del pecado de todos padeció hasta la muerte.

Gracias a Dios logró la victoria venciendo a todos los enemigos de Él y de la raza humana: el pecado, el diablo y a la muerte, así Dios lo exaltó, Jesús ascendió en las alturas hasta el cielo y se le dio un trono al lado de su Padre. Es en el victorioso Jesús que debemos superar todo sufriendo y decepción que nos han provocado otros, fijemos nuestra mirada en Jesús y obtendremos la victoria.

Lee Hebreos 12:1-3

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