26 febrero, 2025

EN HONOR DE MI NOMBRE

“Pero decidí actuar en honor de mi nombre, para que no fuera profanado entre las naciones entre los cuales vivían ustedes (Israel)”

Profeta Ezequiel 20:9

Dios el único Señor de los cielos y de la tierra, creador del mundo macrocosmo y microcosmo, el Yo Soy el que Soy, el que da la vida y la quita, el que pone gobernantes en las naciones y los derriba. El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, Padre de nuestro Señor Jesucristo. El Dios que es celoso consigo mismo y no dará su gloria a nadie, cuida su prestigio, su buen nombre, su honor entre sus criaturas. Él no quiere que se le considere un Dios justiciero y cruel, que odia al ser humano, sino que se le conozca como un Dios de amor, de infinita bondad y de inconmensurable misericordia. El es un Dios justo, ama a su pueblo judío y a los gentiles salvados por la obra de Jesucristo. Pero hubo en el lejano pasado que su pueblo Israel dio mal testimonio entre los pueblos paganos y lo hicieron una y otra vez desprestigiando a su único y verdadero Dios, lo mismo han hecho gentiles supuestamente religiosos cristianos, que sin ningún temor han desprestigiado su buen nombre. Por esa mala actuación de ambos Dios ha castigado a su pueblo Israel y desde el tiempo de los profetas los ha dispersado entre las naciones gentiles.

No hay nadie que se escape por hablar mal de Dios, o de maldecir su nombre. Hay mucha gente gentil de varias épocas y de la actualidad que tendrán que enfrentar el juicio inevitable de Dios.

Nosotros como gentiles que hemos sido reconciliados con Dios por medio de Jesucristo debemos cuidar nuestra forma de vida y de comportamiento de los que han rechazado la gracia de Dios por medio de Cristo, vituperando su nombre, el evangelio y la salvación. Tampoco debemos usar su nombre en vano, porque Dios es fuego consumidor, tarde o temprano la pagará quien comete este pecado. Por lo tanto, debemos cuidar el buen nombre de Dios como Padre, como el Hijo Señor y Salvador, así como al Espíritu Santo. Dios es veraz y todo hombre mentiroso.

Lee Ezequiel 20:8-14

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