4 abril, 2026

EL ENIGMA DE LA CRUZ

La cruz de Cristo donde el murió, ha llamado la atención y cautivado a millones de personas de todas las naciones desde que fue crucificado. Muchos la veneran, otros cuelgan una réplica en su cuello, otros la tienen en templo de la diferentes confesiones del cristianismo. La incógnita de la cruz no está en esas representaciones, sino en lo que representa y nos recuerdas esa muerte injusta de alguien que era inocente.

Para muchos es un enigma la cruz, bajo la pregunta, ¿por qué la cruz? Un enigma es algo difícil de entender o explicar, un misterio o acertijo. Los enigmas se usan para trasmitir verdades profundas de manera indirecta a fin de que se pueda reflexionar y bajo conveniencia aplicarlo a nuestra vida. La cruz de Cristo deja de ser un enigma, cuando se comprende y se adapta, que el ser humano no puede resolver su estado pecaminoso, es decir, todos los males que el hombre provoca y realiza en contra de otros seres iguales que él. La justicia humana según sus leyes se aplican al que hace el mal pero no resuelve su estado moral y espiritual, solo lo resuelve el que murió en esa cruz por toda la humanidad desde que el primer hombre existió sobre la tierra. Cuando se adapta la muerte de Jesucristo, se experimenta su amor, y el Dios supremo otorga el perdón de todos los males, pecados o aberraciones del ser humano porque hay alguien que pagó y ocupó su lugar al ofrecerse voluntariamente habiendo sido inocente y sin pecado.

La cruz que vemos aquí, allá o a cuya nos recuerda ese gran acontecimiento y nos invita a experimentar ese maravilloso amor, nos invita a recibir en nuestra vida a Jesús como nuestro único Salvador y Redentor. Por otro lado dice el apóstol Pablo que no creen en la muerte de Jesús, “para ellos, la palabra de la cruz es locura a los que se pierden, pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Corintios 1:18). Depende de ti, que la cruz deje de ser un enigma, invita y recibe en tu vida al que le fue posible morir en tu lugar y en mi lugar para no morir eternamente. (Título de la reflexión tomado de un escrito de Carmelo B. Terranova).

Lee 1 Corintios 1:18-25

Comparte este devocional: