CUATRO CUALIDADES DEL SEÑOR

Porque el SEÑOR es nuestro guía; el SEÑOR es nuestro gobernante; el SEÑOR es nuestro rey: ¡Él nos salvará!

Profeta Isaías 33:22

El pueblo de Israel sufría de angustia ante el enemigo que avanzaba hacia la ciudad de Jerusalén, la gente clamaba: “SEÑOR, ten compasión de nosotros; pues en ti esperamos, sé nuestra fortaleza cada mañana, nuestra salvación en tiempo de angustia” (Profeta Isaías 33:2).

La gente piadosa es la que clamaba y el profeta, pero la gran mayoría no lo hacía, ni se arrepentía de sus pecados, de su idolatría y de la injusticia. Dios es el sostenedor de la ley  moral, que trae juicio a todas las naciones impías, aún su pueblo recibirá su justo pago con un exilio en el futuro como castigo por su rebeldía y desobediencia, pero si se arrepentían volverían a ser restaurados y volver a poseer la tierra prometida.

Para ellos, como para nosotros Dios como Señor es nuestro guía, nos da directrices para no perder el camino y lograr los objetivos deseados, uno de ellos es vivir en magnífica relación con Él. Dios como Señor es nuestro gobernante, es nuestro administrador y resuelve todo asunto que se nos presente. Un gobernante desea lealtad de sus súbditos o gobernados, eso es muy importante en el bienestar que Él puede producir en favor de ellos, nuestro Dios demanda fidelidad, obediencia y adoración.

Dios como Señor es nuestro Rey, desea reinar en nuestra vida, en el centro de nuestro ser, en nuestro corazón, como súbditos nosotros debemos rendirle pleitesía, reconocimiento adoración y alabanza.

Jesucristo es el Rey de Reyes y Señor de señores, a Él debemos nuestra salvación, debemos serle fiel en sus enseñanzas, mandamientos y demandas. Los redimidos en el cielo lo hacen y aquí en la tierra nosotros sus seguidores debemos hacer lo mismo.

Dios como Señor es nuestro Salvador, esta es la cuarta cualidad que el profeta nos presenta, él es la liberación final del pecador, el profeta nos habla de que una virgen daría un hijo y se le llamaría Emmanuel, Dios con nosotros porque él salvaría al pueblo de sus pecados. Este Emmanuel un día sufriría el rechazo de los hombre de su propio pueblo judío y moriría crucificado. Con esta muerte de cruz y su resurrección salvaría al género humano. Esta es la razón porque que debemos recibirlo como Salvador y Señor en nuestra vida, nuestros pecados serán perdonados, habrá una reconciliación con Dios y tendremos vida eterna aquí y en el cielo.

Lee Isaías 33

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