27 noviembre, 2025

EL CUIDADO DE DIOS

“Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él los exalte a su debido tiempo. Depositen en Él toda ansiedad, porque Él cuida de ustedes.”

1a. Carta del Apóstol Pedro 5:6-7

Para experimentar el cuidado de Dios en todo tiempo es necesario ser una persona humilde, dependiente de la voluntad y el poder de Dios. La humillación ante Él reconociendo nuestra incapacidad y fragilidad, no somos perfectos, somos seres humanos interdependientes. Cuando reconocemos nuestra imperfección decidimos depender de Dios, quien nos dio vida y nos dio fe para hacer su voluntad aceptando que su Hijo Jesús el Mesías murió por nuestras debilidades y pecados. Fuimos invitados a buscarlo de manera reverente, decidimos depender de Dios porque nos adoptó como hijos por medio de  Cristo. Dios promete exaltarnos, es decir, darnos una posición de honor o autoridad con dignidad. El apóstol Pedro nos aconseja que “depositemos nuestra ansiedad en Él”.

En situaciones adversas caemos en la ansiedad o  por la enfermedad difícil que sufrimos o de la persona que amamos o ante la pérdida de un ser querido. Otros motivos para la ansiedad son la pérdida del trabajo, la deuda que tenemos personal o del negocio, la terminación de una relación, los estudios académicos y otros motivos. Nos ponemos inquietos, tensos; nuestro corazón late rápido, presión en el pecho. Se presentan dolores, molestias inexplicables, mareos y falta de aire. La ansiedad puede ser pasajera o por más tiempo, ya que nuestros pensamientos se vuelven obsesivos. Es necesario ayuda médica o psicológica. El consejo del apóstol es depositar todo aquello que nos afecta:  física, mental o emocional en la misericordia de Dios porque Él cuidará de nosotros. Es un buen consejo para salir del problema, crecer en la fe, sentirnos seguros en nuestro Dios por medio de Jesucristo y recibir la ayuda y la fortaleza del Espíritu Santo.

Lee 1 Pedro 5:6-11