ESPERANZA EN EL FUTURO
“Come la miel, hijo mío, que es deliciosa; dulce al paladar es la miel del panal. Así de dulce sea la sabiduría a tu alma; si das con ella, tendrás buen futuro; tendrás una esperanza que no será destruida.”
Proverbios de Salomón 24:13-14
Salomón hace una comparación entre lo deliciosa y dulce que es la miel del panal, y la sabiduría. La miel es dulce, agradable así es también la sabiduría, diferente a la inteligencia del ser humano. Según la Biblia hay 4 tipos de sabiduría:
1) La sabiduría terrenal, esta es falible y mundana.
2) La sabiduría animal, basada en los instintos.
3) La sabiduría diabólica, esta busca honores o reconocimientos humanos.
4) La sabiduría celestial o divina, está proviene de Dios, es pura, pacífica, llena de misericordia y produce obras de justicia. Para obtenerla la persona debe someterse a Dios en arrepentimiento y ser iluminado por el Espíritu Santo para entender la voluntad de Dios en su Palabra y comprenderla para aplicarla a la vida cotidiana y en todas las relaciones humanas.
A esta sabiduría se refiere el sabio Salomón, lo experimentó al pedírselo a Dios cuando era joven porque sería el Rey de su pueblo. Dios le agradó su petición, porque no le pidió riquezas y poder sobre sus enemigos y Él se lo concedió. Por eso declara que la sabiduría es agradable como la miel.
El escritor Santiago en su carta dice: ¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría. Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. Esa no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica. Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas. En cambio la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera (3:13-17; 1:5-6).
La sabiduría no sólo es magnífica en nuestro presente, sino que ayuda a labrar o tener un buen futuro y tendremos una esperanza de que todo nos saldrá bien porque Dios nos dará su bendición, dirección y buenos resultados.
Lee Santiago 3:13-18