ADMINISTRANDO NUESTRA VIDA EN CRISTO
Pocas personas se toman el trabajo de formular objetivos antes de iniciar un nuevo año, los que lo hacen son personas sabias que desean alcanzar aquello que se han propuesto con el favor de Dios, el SEÑOR de la vida. Esto naturalmente requiere disciplina y hay que someterse a ella. La verdad es que, establecer objetivos y alcanzarlos es una experiencia gratificante. Las personas exitosas demuestran su capacidad, esfuerzo, y autodisciplina.
En nuestra relación con Cristo también se requiere que administremos nuestra vida, a veces nos descuidamos y vivimos una vida estéril, no hay crecimiento en la fe, ni en el conocimiento de la Palabra de Dios, como consecuencia no hay fruto de nuestra relación con Él y a veces se duda del futuro y si en verdad hay vida eterna al morir físicamente o damos por hecho, que vivamos como vivamos iremos al cielo a donde Jesús nuestro Salvador nos espera.
El Apóstol Pablo hace una aseveración al escribir a los cristianos que vivían en la ciudad de Filipos: “Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” (Carta a los Filipenses 3:12-14). Nuestra relación con Cristo Jesús demanda que vivamos en su victoria, administrando correctamente nuestro tiempo día a día y si lo hacemos llenos del Espíritu Santo lograremos por fe lo que nos propongamos, todo para gloria del SEÑOR.
Los tiempos en que vivimos en este siglo XXI son muy contradictorios, hay confusión, temor por tanta violencia, así como un absurdo libertinaje, los hijos ya no se sujetan a sus padres y estos con tal de que los hijos no se vayan de su lado toleran todo aún sus desplantes, desobediencia y altanería. Los jóvenes cristianos genuinos tienen una gran batalla cada día en donde tienen que hacer sus actividades, aún así se sostienen fieles a su SEÑOR. Seamos congruentes con nuestra fe en Cristo, continuemos avanzando en una buena administración de nuestra vida y tendremos la aprobación de nuestro Dios y Padre.