26 noviembre, 2025

RESPUESTA A LA ORACIÓN

Vengan ustedes, temerosos de Dios, escuchen, que voy a contarles todo lo que Él ha hecho por mi. Clamé a El con mi boca, lo alabé con mi lengua. Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad, el Señor no me habría escuchado; pero Dios si me ha escuchado, ha atendido a la voz de mi plegaria. ¡Bendito sea Dios, que no rechazó mi plegaria ni me negó su amor!

Salmo 66:16-20

Qué maravilloso es ser atendido por nuestro Dios cuando lo buscamos con sinceridad de corazón, con temor y con limpia conciencia. De Él viene el apoyo que necesitamos ante situaciones en las que nadie nos puede ayudar; posiblemente, una enfermedad de riesgo, un problema personal o familiar, una injusticia en el trabajo, falta de recursos económicos o cualquier otra necesidad. Debemos confiar en que Él sí nos responde en el momento oportuno según el designio de su voluntad, “la cual es buena, agradable y perfecta” (Romanos 12: 2).

No debemos impacientarnos por el tiempo que se tarde en respondernos, una cosa segura es, la respuesta llegará a nuestra oración de petición. Cuando esta llegue debemos dar gracias o como David expresar: ¡Bendito sea Dios, que no rechazó mi plegaria ni me negó su amor!” Alabarlo, reconocer su grandeza, su poder y su atención a nuestro ruego. El Señor, en su grande amor nunca nos dejará solos, la compañía de su Espíritu estará siempre con nosotros en tiempos de tribulación, como en tiempos de tranquilidad, su compañía fortalece y nos da una nueva experiencia de vida.

Busquemos al Señor nuestro Padre, con fe y con determinación, sin dudar, el apóstol nos recomienda: “Orad sin cesar”, eso quiere decir, con frecuencia hasta que llegue la respuesta sin desesperación.

Lee Salmo 66