19 noviembre, 2025

EL DIOS DE TODA CONSOLACIÓN

Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.

2a. Carta a los Corintios 1:3-4

El apóstol Pablo es muy cuidadoso al escribir esta carta a los cristianos que vivían en la ciudad populosa de Corinto. Usa el término consolar que significa del idioma latín: “un llamado a su lado”, de ahí procede la palabra “conforte”, que significa “hacerse fuerte conjuntamente”. Va más allá de un simple alivio temporal de dolor. Se refiere a un llamado a la ayuda, el apoyo, el fortalecimiento y a la restauración de la esperanza en un momento de la aflicción, a menudo a través de la presencia y el poder de Dios.

Consolar implica estar presente para alguien que sufre ofreciéndole ánimo y la certeza que no está solo o sola. Fortalecerlo con la bendición del Espíritu Santo quien es nuestro consolador y darle esperanza. El apóstol Pablo enseña a los creyente en Cristo, en Corinto, que Dios es el Padre de toda consolación y que su poder y gracia pueden restaurar a quienes sufren.

Resumiendo; consolar bíblicamente:

1. Es apoyo activo y presencia. Estar presente y disponible para quien sufre.

2. Fortalecimiento de la esperanza, animar a la persona que sufre a perseverar en Cristo Jesús.

3. Restauración y alivio del dolor. Brindar alivio y paz a través de la fe y la confianza en el Espíritu Santo nuestro consolador y compañía.

4. Ser canales o instrumentos de la gracia de Dios. Compartir nuestro amor a los que sufren y darles la esperanza que hemos recibido nosotros cuando hemos estado bajo la prueba o la tribulación.

Lee 2 Corintios 1:1-5