14 noviembre, 2024

RENDICIÓN TOTAL

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.”

Romanos 12:1

Solo somos capaces de esforzarnos para lograr la rendición total en nuestra vida mediante el maravilloso regalo de Dios de la gracia. Eso no significa que le entreguemos a Él nuestra vida por cierta obligación o deuda a cambio de la redención; ni tampoco significa que renunciamos al control porque El nos ha subyugado. Más bien nos rendimos totalmente a Dios por total desesperación y la comprensión de la necesidad que tenemos de un Salvador.

Los primeros once capítulos de la carta del apóstol Pablo a los romanos detallan nuestra necesidad de misericordia y la benévola provisión de misericordia de Dios mediante Jesús. Luego cuando comienza el capítulo 12, el escribe: “Tomando en cuanta la misericordia de Dios…”. Una vez que consideramos este concepto de la misericordia divina, solo nos queda una respuesta obvia de rendición total a la voluntad de Dios.

El debería capturar nuestros corazones para el presente y para siempre de tal modo que seamos impulsados a entregarle nuestra vida… por amor y no por obligación, para adoración y no por obras.

El Señor Jesús practicó la rendición total diariamente. El nos invita a adoptar este mismo estilo de vida con su uso del lenguaje “inclusivo” en los Evangelios. 

El cristiano cuya vida está continuamente rendida a Dios en sacrificio y servicio no solo será un testimonio vivo, sino también alguien que cambia el mundo.

Rendirnos totalmente, sometiéndonos a la autoridad de Cristo y dedicando nuestra vida a su servicio, nos llevará a la compañía de algunos de los más grandes seres humanos que han caminado jamás en el planeta: Los héroes de nuestra Fe (Hebreos 11:1 – 12:3).

Lee Romanos 12:1-2 Hebreos 12:1-3