22 mayo, 2026

VIDA MEDIANTE EL ESPÍRITU

“Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús. Pues por medio de Él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu.”

Carta a los Romanos 8:1-4

Jesús el Señor dijo: “Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que Él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final (Evangelio de Juan 6:35-40). Es por eso, el énfasis del apóstol Pablo cuando escribe: “no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús.”

Cuán importante, es hacer un alto en nuestro tiempo del día y aceptar esta invitación de Jesús, de estar dispuestos a seguirlo creyendo en Él como el único Salvador y Mesías. Tener la seguridad de la salvación del alma y de la vida, para estar preparados para el día final de nuestra existencia aquí en la tierra, al morir físicamente Él nos recibirá en su gloria y cumplirá su promesa, que en el futuro, cuando Él regrese a esta tierra, resucitará nuestro cuerpo y nuestro espíritu entrara de nuevo en él, de esa manera Jesús nos llevará con Él a las alturas; mientras este mundo entra en su etapa final de siete años, conocido “como la gran tribulación”. Será una situación caótica, en que el género humano padecerá y la tierra sufría una crisis sin precedente y los humanos que lleguen a creer en Cristo sufrirán, porque serán perseguidos por su fe. La tierra será quemada por fuego.

Dios, en su gran misericordia envió a su Hijo Jesús, el Mesías para salvación del ser humano. Este tiempo de la salvación se inició desde el primer siglo y continúa. Lo maravilloso es que en Cristo ya no hay condenación, sino salvación. ¡Créelo!

Lee Romanos 8:1-4