ORACIÓN DEL QUE ANDA EN INTEGRIDAD Parte 2

ES UNA ORACIÓN DE PROMESA  Vv. 6-8 -6

“Con manos limpias e inocentes camino, Señor, en torno a tu altar, proclamando en voz alta tu alabanza y contando todas tus maravillas. Señor, yo amo la casa donde vives, el lugar donde reside tu gloria.

Al ir al templo para adorar, alabar a Dios, lo hacía “con manos limpias e inocentes” para expresar las maravillas del Señor, amando su casa. ¿Nosotros valoramos esta Casa como lugar donde Dios recibe la adoración? Nosotros debemos hacer lo que dice David sobre la Casa de Dios y en ese entonces era el Tabernáculo. Importante es que debemos valorar este lugar porque es de bendición y aquí hay bendición. David tiene la convicción de que se cumpla en él la promesa futura: “Y en la casa del Señor moraré por largos días” (Salmo 23:6).  Esta promesa debe ser también para nosotros. Porque se refiere al cielo como la Casa Eterna de Dios.

ES UNA ORACIÓN DE PETICIÓN PARA CUANDO MUERA  Vv.  9-10

“En la muerte no me incluyas entre pecadores y asesinos, entre gente que tiene las manos llenas de artimañas y sobornos.”

¿Cómo deseamos morir? Consideró que es válido pedir una muerte benigna, no morir en manos de violentos. Lamentablemente Jesús el Señor y Salvador murió en manos de violentos, fueron crueles sus sufrimientos, pero su muerte era necesaria, murió como pecador sin serlo, entre criminales y por criminales, para favorecer a todos los que creerían en Él. Con su muerte derrotó al enemigo de su Padre, su enemigo y enemigo de todos sus seguidores. El Diablo.

ES UNA ORACIÓN DE ASEVERACIÓN, DE UNA CONDUCTA FIRME  Vv. 11-12

“Yo, en cambio, llevo una vida intachable; líbrame y compadécete de mi. Tengo los pies en terreno firme y en la gran asamblea bendeciré al Señor.”

Que linda es esta aseveración: afirmando y confirmando su convicción. Pidiendo ser librado de todo mal y solicitando compasión, prometiendo bendecir al Señor delante de los creyentes reunidos en una gran asamblea. Cuando oramos por las injusticias que nos hacen, debemos enfatizar nuestra lealtad al Señor, afirmando nuestra conducta y nuestro buen proceder, pidiendo ser librados de una mala situación provocada por otros.

Es un Salmo que debemos tomar en cuenta.

Lee Salmo 26:6-12

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