7 enero, 2026

PRINCIPIOS PARA LA PROSPERIDAD Parte 1

Dios dice: “Porque Yo sé muy bien  los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR— planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.”

Jaremías 29:11

Los 23 versículos del capítulo 29, es una carta que envió el profeta a los exiliados hebreos o judíos en Babilonia. Ellos estaban muy desanimados por comenzar a vivir en tierra extraña, no había ninguna razón de luchar por una vida mejor, por negociar, por tener relaciones matrimoniales, tener hijos, sino solamente sobrellevar ese infortunio como castigo de Dios, nada les importaba. En la carta, Dios dice por medio del profeta, que trabajen, que siembren viñedos, que se casen, que tengan hijos y nietos, que sean responsables con los gobernantes.

En nosotros, en lo profundo de nuestro ser, debe haber un deseo firme de prosperar. Así como mejorar en nuestras relaciones sociales: familia, amistades y con las personas con quienes trabajamos. Debemos desear mejorar nuestra economía. Los que estudian; avanzar en los estudios responsablemente. Casi todos anhelan desarrollarse en otras áreas para tener un mejor trabajo. Nuestro Padre Dios se alegra en ese esfuerzo que se hace. La oración de la familia y otros cristianos, debe ser de ayuda, como lo expresa el apóstol Juan a un amigo y hermano en Cristo en su tercera carta del 1 al 4: “El anciano, al querido hermano Gayo, a quien amo en la verdad. Querido hermano, oro para que te vaya  bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente. Me alegré mucho cuando vinieron unos hermanos y dieron testimonio de tu fidelidad, y de cómo estás poniendo en práctica la verdad. Nada me produce más alegría que oír que mis hijos practican la verdad”.

Dios desea que prosperemos:

En todos nuestros asuntos. En lo que estamos realizando. Administrando con sabiduría el dinero que ganamos en nuestro trabajo, sin caer en la tacañería. Llevar un control de nuestros gastos para que después veamos si hicimos bien en los egresos o nos falló, así podemos corregir.

Continúa…

Lee Jeremías 29:1-23

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