¿QUÉ DICE NUESTRA VIDA?
¿Acaso comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O acaso tenemos que presentarles o pedirles a ustedes cartas de recomendación, como hacen algunos? Ustedes mismos son nuestra carta, escrita en nuestro corazón, conocida y leída por todos. Es evidente que ustedes son una carta de Cristo, expedida por nosotros, escrita no con tinta sino con el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra sino en tablas de carne, en los corazones.
2 Carta del apóstol Pablo a los Corintios 3:1-3
El apóstol Pablo está presentando su defensa ante algunos creyentes que formaban la iglesia de Corinto, estos criticaban a Pablo porque él y los que lo acompañaban en los viajes misioneros, no hacía lo que otros predicadores itinerantes que llegaban, trayendo cartas de recomendación de algún prominente cristiano o de una iglesia que lo formaron otros predicadores o misioneros como el apóstol Juan, o el apóstol Pedro. Esos predicadores se sentían muy orgullosos de sus cartas que hablaban muy bien de ellos. El apóstol Pablo defiende su posición. Lo importante es lo que dice nuestra vida o persona a otros que nos conocen que son cristianos o que no lo son. Que ven en nosotros diferente a lo que ven en otras personas cuya conducta es inadecuada, aberrante o grosera. Eso es lo que importa expresa el apóstol, diciendo ustedes son nuestra carta de recomendación porque ellos estaban siendo formados en la vida cristiana por Pablo y su equipo y han dado buen testimonio de vida, conducta y de servicio.
Nosotros ante las personas que no han tenido una experiencia en Cristo debemos ser transparentes en nuestra forma de hablar, de tratar a otros y de ser responsables donde estemos, sea por estudio, trabajo, en el templo, y en cualquier otro lugar. Vivamos la victoria de Cristo, porque él vivía lo que predicaba y predicaba lo que vivía. Tengamos paz y seamos de buen testimonio a toda amistad.
Comparte este devocional: